Luces de bohemia

blog de literatura

Comentario escena XI

Posted by itzi en marzo 23, 2009

 

A petición de algunos de vosotros, os dejo el comentario resuelto de la escena XI  que os entregué la semana pasada y que leímos en clase.

COMENTARIO DE TEXTO

Escena XI de Luces de bohemia, de Valle-Inclán

 

1.     LOCALIZACIÓN DEL TEXTO

 

El texto que vamos a comentar es la escena XI de Luces de bohemia, obra de teatro escrita por don Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936), publicada por primera vez en 1920 y cuya versión definitiva saldrá a la luz en 1924 con tres escenas añadidas, la II, la VI y la XI. Luces de bohemia es la primera obra que el propio Valle-Inclán catalogará como Esperpento, el nuevo género literario inventado por el autor gallego, aunque él mismo matiza que el esperpento es una forma existente ya en la tradición española en escritores como Quevedo o en pintores como Goya, a quien atribuye, precisamente en la obra Luces de bohemia, la autoría del esperpento.

            La obra de Valle-Inclán resulta tan interesante como su propia vida. Llevó una vida bohemia por el Madrid de principios de siglo y pronto fue adquiriendo fama tanto por su arte como por su carácter excéntrico, aspecto que a él mismo le gustaba destacar por medio de una indumentaria extravagante. Pero todo ello no impide que Valle sea uno de los autores más prolíficos de la literatura española. Escribió tanto novelas como cuentos, teatro, poesía… En todos esos géneros se puede observar una evolución que iría de un Modernismo elegante y nostálgico, que se puede observar sobre todo en sus Sonatas, a una literatura crítica basada en una feroz distorsión de la realidad. A este último enfoque pertenece la obra Luces de bohemia, pues ese afán por deformar la realidad para ofrecernos sus aspectos más sórdidos y criticar de ese modo la España del momento está en la base de la obra.

            Como ya hemos señalado al principio, la escena XI que es objeto de nuestro análisis, es una de las añadidas en la segunda versión de la obra. En el conjunto de la obra, se trata de la escena que cierra la segunda parte o el cuerpo central de la obra, la anterior a la escena en la que se da la muerte de Max Estrella y la definición del esperpento (XII). Es una escena corta (la más corta de la obra) pero intensísima, tal y como afirma Zamora Vicente: “en la patética escena XI se alcanza la cima de toda una prolongada protesta, irrestañable, desolada, que toca directamente a nuestra más dolida conciencia”. El dolor trágico de la madre con el hijo muerto en brazos establece un  grotesco contraste con los comentarios frívolos de otros personajes. La fuerza de la voz de esa madre abre una honda y amarga herida en la conciencia de Max, lo que precipitará su desenlace en la siguiente escena.

 

2. ANÁLISIS DEL CONTENIDO.

 

En esta escena se ponen de manifiesto diversos temas de la realidad española del momento. Por un lado, destaca sobre los demás temas el de la represión policial al que Valle ya ha aludido en otras escenas. Vemos que la madre sostiene entre sus brazos a su niño muerto por una bala que la policía ha utilizado para dispersar una manifestación que había tenido lugar allí. El dato nos hace ver que la policía mata inocentes sin que nadie juzgue esos hechos, lo que alude también a la corrupción política y a lo que es más grave, al abuso de poder por parte de quienes se deberían erigir en salvaguarda de los ciudadanos. La represión policial vuelve a aparecer en el fusilamiento del obrero catalán, que se da al final de la escena. Por otro lado también observamos la violencia callejera que se ha debido producir justo antes de que Max Estrella y Don Latino hayan llegado al lugar. Así lo ponen de manifiesto las palabras de Max y la respuesta de don Latino: “MAX: también aquí se pisan cristales rotos/DON LATINO: La zurra ha sido buena”. Es consecuencia de las manifestaciones del proletariado, que reivindica unas mejores condiciones de vida.

            Ante los gritos de la madre y la noticia del asesinato del obrero catalán, Max va perdiendo fuerza. La voz de la madre le traspasa y la vida en Madrid le resulta un auténtico “círculo infernal” (alusión directa a la Divina comedia de Dante). Ante el horroroso espectáculo que debe presenciar, Max se siente morir del dolor que le causa la realidad y vuelve a insistir en el suicidio como única salida a la vida en esa España injusta, opresora y corrupta: “Te invito a regenerarte con un vuelo”.

            Cabe destacar también que en esta escena los diversos personajes se dividen claramente en dos sectores. Por un lado estarían los partidarios del orden: el empeñista, el guardia, el tabernero, la portera, una vieja, el retirado, el sereno y el propio Don Latino. Todos estos justifican de alguna forma la muerte del bebé como consecuencia inevitable de la situación de violencia que desatan los obreros. Frente a ellos estarían los rebeldes, los que critican el sistema: la propia madre que no duda en acusar a la policía de asesinos, el albañil (obrero), el preso catalán, aunque tan sólo aparezca mencionado, y los obreros que han protagonizado la manifestación y la revuelta antes de que llegaran Max y Don Latino. Frente a estos dos sectores se encuentra Max, espectador de una tragedia grotesca que no puede asimilar y que le hace sentir “rabia y vergüenza”.

            La estructura de la escena podría dividirse de la siguiente manera:

 

  1. Aparición de Max y don Latino.

                    1.1. Alusión a la manifestación (cristales rotos)

       2. Gritos de la madre con el niño muerto.

                   2.1.  Respuestas de los partidarios del orden.

                            2.1.1.     Justifican la muerte del niño.

                  2.2.  Respuestas de los rebeldes.

3. Muerte del obrero catalán.

4. Expresión de impotencia de Max.

                  4.1.  Invitación al suicidio.

 

3. ANÁLISIS DE LA FORMA.

 

            Esta escena resulta de las más esperpénticas, pues el contraste que se establece entre el dolor de la madre a la que han matado a su hijo y las palabras de comprensión hacia los ejecutores del crimen que expresan la mayoría de los personajes establece un contraste absolutamente grotesco. La deformación vendría dada precisamente por esa falta de sensibilidad de los “defensores del orden” que justifican el hecho: “son desgracias inevitables para el restablecimiento del orden”. Además, ante el dolor expresado de la madre, la tachan de loca: “está con algún trastorno y no mide las palabras”. El contraste también resulta grotesco al equiparar el empeñista el daño sufrido por la madre con el que ha sufrido su comercio: “las turbas anárquicas me han destrozado el escaparate”. Pero su daño tiene remedio: “Supongo que se acordará el pago de daños a la propiedad privada”.

            Tremenda es también la insensibilidad de don Latino, que establece otro de los grotescos contrastes de la escena que conducen al esperpento. Max está desgarrado ante los gritos de la madre, su voz le traspasa. Así se lo hace saber a su amigo Latino, pero éste no es más que responder con una frivolidad que le hace perder toda su humanidad: “hay mucho de teatro”. Max no puede más que llamarle imbécil. Es, desde luego, el personaje más ridiculizado de toda la obra. La degradación de los personajes es total. No se dan en este caso la animalización o la cosificación. No es necesaria. Ellos mismos se descalifican por sí mismos. No son humanos. Destaca por otro lado la calificación que Valle le da a la madre en la acotación inicial. La llama “mujer”, es decir, no la denigra como a la mayoría de los personajes. Es, junto al preso catalán, y en cierta medida, La lunares, el único personaje que aparece dignificado en toda la obra.

            La risa desaparece de esta escena. El dolor, el drama de un bebé muerto a manos de la policía resulta demasiado grave como para ironizar con él. No cabe la risa, ni aunque sea amarga.

            El arte del diálogo de Valle-Inclán sigue siendo excepcional. Diálogos rápidos, breves y ágiles que permiten perfilar perfectamente el carácter de cada uno de los personajes. En las réplicas rápidas que se lanzan los defensores del orden y los rebeldes quedan perfectamente establecidos esos caracteres:

 

       UN ALBAÑIL: el pueblo tiene hambre

       EL EMPREÑISTA: y mucha soberbia.”

 

En apenas dos breves frases se establece ese contraste que es la base de toda la escena.

Hay que señalar también el arte de las acotaciones. Las acotaciones de esta escena se caracterizan por su brevedad. Es tan tremendo lo que sucede en ella que apenas se necesitan palabras para explicar. Aún así, podemos ver algunos de los rasgos característicos de las acotaciones de toda la obra. En la que da entrada a la escena hay, como siempre, una alusión a la iluminación del lugar. Son, como siempre, luces débiles, en este caso procedentes de una taberna, lo que hace que una vez más la escena se caracterice por el contraste de luces y sombras. Breves brochazos le sirven para presentarnos a la mujer desgarrada.

            En la segunda acotación se nos da noticia del fusilamiento del obrero catalán. Es una acotación muy literaria, como puede observarse en las siguientes expresiones: “El grupo se mueve en confusa y medrosa alerta”. La personificación en “Descuella el grito de la mujer”.

            Por último, en la acotación final de la escena, un nuevo caso de cosificación y animalización en referencia al sereno: “el farol, el chuzo, la caperuza del sereno, bajan con un trote de madreñas por la acera” . Los rasgos humanos han desaparecido de él, de modo que parece que son el farol, el chuzo y la caperuza quienes bajan por la calle, solos. El trote hace clara referencia a un movimiento típico de animal. Por tanto, el personaje del sereno, otro de los defensores del orden, queda despojado de cualquier atisbo de  humanidad.

 

5.     VALORACIÓN PERSONAL.

 

Esta escena muestra claramente el arte de Valle Inclán para deformar la realidad y presentarnos su aspectos más sórdidos, aspectos que son objeto directo de su crítica. Esos defensores del orden que no denuncian los males de la sociedad en la que viven, caracterizada por su corrupción, y que incluso los justifican. Frente a ellos las buenas personas que no tienen nada que hacer en un país que les oprime y no les da la oportunidad de vivir dignamente. De ahí que el único final que cabe esperar en ese país, la única salida, es la muerte.

Opinión personal: (libre)

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2 comentarios to “Comentario escena XI”

  1. iratxe zubiaur said

    ¿itzi el trabajo de la escena XII alfinal es para mañana?
    ¿hoy que hacer un comentario de texto como el que has subido tu de la escena XI?
    ¿el comienzo de la localizacion puede ser igual…¿no?

  2. itzi said

    Hola Iratxe,

    Os deje entregarlo el lunes como fecha tope. Se lo he dicho a Estíbaliz y a Paula para que os lo dijeran a los demás, pero os aconsejo que no lo dejéis de nuevo para el último momento.

    El comentario que os he dado yo de la escena XI es un modelo en el que os podéis basar para hacer el de la escena XII que os he mandado. La localización puede ser parecida, pero no igual. Tienes que adaptarla a la escena que vas a comentar.

    Espero haber solucionado tus dudas.

    Un saludo

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